Galdós, Madrid y la mala educación El desdén por las formas de la multitud no empaña la pasión que contagia Grandes

Una cola se empieza a formar a las cinco de la tarde nublada pero templada en la puerta de la Real Casa de Correos donde dentro de hora y media Almudena Grandes homenajeará a Benito Pérez Galdós por el 175º aniversario de su nacimiento. «En Madrid se hacen colas para lo que sea mientras sea gratis», dice con una sonrisa el Guardia Civil que se encuentra guardando la entrada cuando le preguntamos si estamos en la dirección correcta para el evento de la Noche de los Libros.

Decidimos que aún hay tiempo y aforo suficiente para irnos a tomar una copa de vino antes de colocarnos en la todavía corta fila. Han pasado cuarenta y cinco minutos cuando volvemos y nos encontramos con una hilera humana que ya gira la esquina. Nos ponemos los últimos. A los pocos minutos la cola se extiende por la calle de Carretas hasta que la perdemos de vista. Periódicamente se acercan curiosos a preguntar: «Disculpad, ¿esto para qué es?». Los hay que consultan con enfado, como si nos culpasen por hacer cola tan pronto: «No me digáis que esta es la fila para la Noche de los Libros».

A las 18:40 comenzamos a avanzar. «¿Qué regalan?». La señora que está delante de nosotros nos cuenta que cuando era joven, en 1968, la detuvieron y la encerraron en el calabozo del edificio al que vamos a acceder, que durante la Dictadura fue la Dirección General de Seguridad.

Pasamos el control y encontramos sitio a duras penas en la última fila, con los técnicos de sonido y su maquinaria a nuestras espaldas. Mucha gente sigue entrando y todavía hay mucho ruido después de los aplausos cuando Almudena Grandes aparece y toma asiento en la plataforma improvisada.

La escritora de El corazón helado explica cómo evitó leer los libros de Galdós porque «parecían sumamente aburridos» hasta que no le quedó en su casa de veraneo nada más que leer. Se arrepiente de haber tardado tanto.

Según ella, Benito Pérez Galdós está fundido en la piel de Madrid, son dos entes indisolubles.

Hay muchas personas de pie, tanto jóvenes como mayores. Continúa el alboroto, incluso por parte del personal de la organización. Pensamos que cómo es posible que esté todo tan mal gestionado y que se respete tan poco a Grandes, que continúa su exposición a pesar de todo.

Una joven de las que estaban de pie se desmaya y hay una breve conmoción entre el gentío que se apelotona en el lado izquierdo. Mientras, la escritora continúa, aunque se hace ver consciente de lo que sucede.

En fin, al final de la conferencia, uno queda con unas ganas tremendas de leer los Episodios Nacionales, pero, a ser posible, alejado de toda esa algarabía, en la mayor y mas feliz de las soledades.


Crónica realizada para la asignatura ‘Literatura y prensa periódica’ en el tercer curso del Grado en Periodismo de la UCM.

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